Características

Fotografía: M. Luque.

Fotografía: ABLANSE.

Fotografía: ABLANSE.

Generales

Agrupa animales de acusado dimorfismo sexual, cuerpos largos y de forma rectangular; elevada del suelo y de grandes dimensiones. Animales longilíneos e Hipermétricos, de perfil convexo, orejas largas y cuernos de tipo prisca, muy desarrollados en los machos. Es frecuente la presencia de “zarcillos”. Tronco alargado y profundo. Pecho desarrollado. Extremidades altas y fuertes, con articulaciones grandes. La capa es de color blanco uniforme y a veces presenta tonalidad cérea, denominada capa “cereña” o "encerá". El cuerpo está cubierto de pelos fuertes. Los machos presentan barba. Por su parte, un reducido porcentaje de hembras presentan perilla.

 

El peso oscila entre 85 y 100 Kg. en machos adultos y entre 60 y 70 Kg. en cabras.

Productivas

Su objetivo principal de producción actualmente es la carne de sistemas extensivos. A ello contribuye, su gran formato, el elevado ritmo de crecimiento de los cabritos, los buenos rendimientos en matadero, la alta calidad de su carne y la buena aptitud lechera de las hembras. En la actualidad, aunque se sigue produciendo el “chivo” (animal criado a pasto con la madre, sacrificado a los cinco meses de edad con 25-30 Kg. de peso vivo) en determinadas explotaciones. Por otro lado el modelo de consumo más demandado actualmente es el “cabrito lechal” (animales alimentados fundamentalmente con la leche de la madre, sacrificados a la edad de 40-50 días con 10-12 Kg. de peso vivo), más propio de las ganaderías de aprovechamiento principalmente lechero. Sin embargo este modelo no favorece ni el rendimiento real ni el precio de mercado, siendo este uno de los motivos de su amenaza de extinción al sufrir la competencia de las tendencias comerciales del caprino lechero.

 

Tradicionalmente esta cabra ha sido sometida a ordeño. Sin embargo, hoy en día son pocas las ganaderías que siguen manteniendo esta práctica. Esta cabra a pesar de no tener una elevada producción de leche si es destacable por su calidad.

 

La Blanca Serrana se caracteriza por su implicación en la conservación medioambiental. Es un animal muy rústico, capaz de adaptarse a condiciones geográficas y climáticas adversas, posibilitando la transformación de masa arbustiva de montaña en recursos ganaderos. Unas de sus relevantes contribuciones son la limpieza y el mantenimiento de  nuestras sierras, fomentando así la diversidad vegetal y hábitats, favoreciendo la conservación de numerosas especies de fauna silvestre. Igualmente, son agentes principales en a prevención de incendios forestales. Como marca su distribución geográfica es un animal adaptado a los Espacios Naturales Protegidos, generando así un producto de alta calidad, vinculado a los modelos Agroecológicos, arraigado en su territorio, lo que permite además fijar la población rural, contribuyendo a mantener un Mundo Rural Vivo.


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